HÁBITOS PARA MEJORAR TU DIGESTIÓN

Come con tranquilidad y mastica bien tus alimentos. de esta forma el alimento tardará menos tiempo en el estómago e intestino, lo que disminuye la producción de ácido gástrico y gases. Este hábito además te ayudará a no comer en exceso.
Evita los alimentos fritos. Este método de cocción le agrega grasa o aceite a la comida, lo que hace más lenta tu digestión, provocando una sensación de inflamación que causa incomodidad después de comer. Cocinar los alimentos al vapor, a la plancha o al horno ayuda a disminuir la cantidad de grasa de los platillos y facilita la digestión.
Consume la cantidad adecuada de fibra. Una dieta pobre en fibra se asocia con estreñimiento. Cuando los desechos del cuerpo permanecen estacionados en el intestino provocan inflamación, gases y dificultad para evacuar.
Ponte en movimiento. Realizar actividad física de forma regular ayuda a que los desechos caminen correctamente a través de los intestinos, por lo cual previene el estreñimiento, y por supuesto también ayuda a conseguir un peso saludable.
Consume suficientes líquidos. El agua es imprescindible para que sucedan todas las funciones del organismo, pero también ayuda a mover los restos de comida y la fibra a lo largo del intestino. El consumo diario de líquidos, 2 a 3 litros, puede cubrirse bebiendo agua, consumiendo alimentos como caldos o sopas, e incluyendo en la dieta frutas y verduras pues tienen un alto contenido de agua.
Mantén el estrés bajo control. Una rutina estresante y las emociones, pueden provocar disfunciones en el sistema digestivo y alterar el ritmo intestinal. Procura darte un tiempo libre y practica ejercicios de relajación.
Incluye probióticos. Son alimentos que contienen microorganismos vivos beneficiosos para la salud; por su efecto positivo sobre la flora intestinal ayudan a la prevención de enfermedades del aparato digestivo, mejoran la digestión, previenen el estreñimiento y la formación de gases. Puedes encontrarlos en algunos productos lácteos como el yogur.